
La emociones se producen cuando por cualquiera de nuestros sentidos percibimos una información y ésta llega a los centros emocionales del cerebro. Allí se produce una respuesta neurofisiológica y el neocórtex (parte más evolucionada del cerebro humano) interpreta esa información y nos prepara para la acción correspondiente, en función de la interpretación que nuestro cerebro haya hecho de la información recibida.
Las emociones son preconscientes, en 1983 Ekman y colaboradores propusieron patrones para 6 emociones que son universales y biológicamente básicas. Las 6 grandes emociones son:
Sorpresa. Asco. Tristeza. Ira. Miedo y Alegría/tristeza.
Se consideraron básicas, tanto biológica como psicológicamente por que son innatas y no contienen otras emociones previas.
Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo hacia lo que nos rodea. Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos intensa y más o menos pasajera.
No podemos pretender no sentir miedo, ira, tristeza etc. Tener un buen equilibrio emocional no significa no tener emociones, sino saber gestionarlas adecuadamente. No consiste en no sentir emociones, sino en saber reconducirlas antes de dejarnos llevar por ellas y tener una respuesta o comportamiento inadecuado
Todos sentimos emociones de mayor o menor intensidad, lo que nos diferencia a unos de otros, es la capacidad para reflexionar sobre la propia emoción y el entrenamiento o capacidad que tengamos para gestionarla. Saber regular las emociones nos hace aprender con más eficiencia, responder mejor ante las distintas situaciones y personas con las que interactuamos y, en definitiva, sentirnos mejor.
Tener una buena capacidad de reflexión sobre la propia emoción y saber regularla, puede ser una de las claves de nuestro bienestar.